De la boda directo a la luna de miel: Granada y Popoyo
Salida express
Ni bien terminó la celebración, con el vestido de novia todavía puesto prácticamente, arrancamos para Granada. La idea era llegar, instalarnos en el Socialtel Granada y salir a celebrar — después de todo, ¡recién nos habíamos casado!
Plan vs realidad
Llegamos al hotel, nos tiramos en la cama un momento “para descansar los pies” y… ¡pum! Nos quedamos profundamente dormidos. Ropa de boda, maquillaje y todo. El plan de fiesta se convirtió en la siesta más merecida del mundo 😂
Día 2: explorando Granada
Renacimos al día siguiente con pilas recargadas. Granada nos recibió con su calor colonial y sus calles llenas de color. Caminamos por el parque central, admiramos la Catedral y cumplimos con el verdadero ritual: comer vigorón en el parque. ¡Nada como un buen vigorón para resetear después de la boda!
Rumbo a Popoyo
Después de Granada, tomamos carretera hacia Rivas, directo a Popoyo. El plan cambió de ciudad colonial a playa y surf.
Eso sí, en el camino pasó algo que solo yo supe: olvidé echar gasolina (o “echar”, como decimos los nicas) y venía pendiente de si llegaríamos bien. Pero lo disimulé tan bien que mi ahora esposa ni se dio cuenta 😅. Misión cumplida.
Llegamos sanos y salvos al Hostel Sunset Villas, un lugar perfecto para relajarnos, ver el atardecer sobre el Pacífico y procesar todo lo vivido: la boda, la familia, los amigos, y el inicio de esta nueva vida juntos.
Un amigo inesperado
En el camino conocimos a Casper, un perrito que se nos apareció y nos siguió durante toda la boda. Desde ese día no se separó de nosotros — se volvió nuestro guardian y amigo fiel, como si supiera que ese día comenzaba algo especial.
Uff mi esposa sí que es sexi